Llevaba ya mucho tiempo intentándolo antes incluso de que empezara esta parte de la historia. Hubo toda una relación anterior a mi pareja en la que nunca ocurrió, así que al empezar de nuevo me sentía esperanzada, pero no era ingenua sobre el camino que teníamos por delante.
Pasamos por varios ciclos con medicación en casa. Todos empezaban con optimismo y un cálculo cuidadoso del momento, y todos terminaban en el mismo sitio.
Al final valoramos el tratamiento en clínica y decidimos probar una IIU. Pusimos muchísima esperanza en aquel ciclo, y no funcionó.
Al mes siguiente tuvimos que afrontar algo más duro que cualquier test negativo: continuar en la clínica sencillamente no era viable económicamente. Yo ya estaba tomando medicación para favorecer la ovulación, así que decidimos usar el kit de Maia Baby en casa. No esperábamos nada distinto. Parecía un intento más en un camino muy conocido.
Dos semanas después vi el primer test de embarazo positivo de mi vida. Me quedé completamente en shock, y después de todo lo que habíamos pasado, al principio casi no parecía real.
Mirando atrás, Maia Baby fue lo único que habíamos hecho de forma distinta en aquel ciclo. Después de años de espera y decepción y de preguntarnos si llegaría a pasarnos algún día, ver por fin esas dos líneas significó más de lo que jamás podremos expresar con palabras.
¡Compartido con amor por un padre o madre de Maia Baby!
| Las historias compartidas en nuestro sitio web reflejan experiencias reales de miembros de la comunidad Maia Baby. Cada viaje de fertilidad es único y los resultados pueden variar de persona a persona. Los productos de Maia Baby no son tratamientos médicos para la infertilidad. Si ha estado intentando concebir sin éxito, siempre recomendamos hablar con su médico de cabecera o con un especialista en fertilidad cualificado para obtener asesoramiento personalizado. |